¿Qué es?

Entendemos por lipoestructura, la técnica que nos permite aportar volumen a distintas zonas del cuerpo mediante la utilización de la grasa propia del paciente como material de relleno.

La utilización de la grasa del propio paciente, como material de relleno para restaurar y dar volumen o remodelar, evita cualquier posible rechazo o incompatibilidad, al tratarse de un material autólogo. Podemos definir a la grasa autóloga como el mejor material de relleno y el menos nocivo para el organismo.

Es muy importante la técnica de implantación de la grasa para asegurar que la misma sobreviva en la zona implantada y mantenga el volumen conseguido, logrando que la grasa no se reabsorba a largo plazo.

Procedimiento quirúrgico

Para la obtención del tejido graso, y posterior implante, se precisa de una sedación y anestesia local de la zona donante, y/o anestesia general dependiendo del paciente y de la grasa necesaria que se precise en cada caso.

Previa desinfección de la zona a tratar, procedemos a la obtención del tejido graso, de forma muy cuidadosa, mediante aspiración con una pequeña cánula de punta de roma unida a una jeringa especial (luer-lock) a presión negativa suficiente para aspirar y no dañar las células grasas.

Seguidamente el tejido graso es centrifugado para conseguir separar en tres estratos, el aceite (ácidos grasos), la grasa pura (que será la que infiltraremos) y los fluidos anestésicos, y la sangre, ubicados en la parte inferior. Procederemos a separar la grasa pura del resto. Todo ello nos permite la obtención de 3 cc a 7 cc de grasa pura, con todas las opciones intactas para sobrevivir, por cada 10 cc de material succionado.

Para evitar que la grasa se reabsorba y los resultados sean duraderos, la infiltración o injerto del tejido graso se realiza de forma intramuscular y subcutánea; a través de incisiones mínimas, cerca del área a tratar. Se utiliza una micro cánula con la que se depositan pequeños implantes, creando filamentos grasos de 1mm aproximadamente de diámetro; de tal manera que exista una distancia mínima de 2 mm entre ellos para garantizar su posterior supervivencia.

Tras finalizar el implante, procederemos a la inmovilización del injerto entre 7 y 10 días, con un vendaje con un esparadrapo de papel, o con la utilización de fajas de presoterapia.

En la mayoría de ocasiones sólo es necesaria una sesión de tratamiento, aunque en ciertos pacientes se requiere más de una, para conseguir el resultado deseado, sobre todo en aquellos casos en que se precisan grandes volúmenes de tejido graso.

Resultados

• Se utiliza la grasa del propio paciente como material de relleno.
• Al tratarse de un material autólogo, o sea grasa del propio paciente, no puede dar ningún problema de rechazo ni incompatibilidad.
• En el caso del aumento mamario, se evita la cicatriz en la mama, ya que la grasa se introduce mediante la infiltración de la misma.
• Además de una mejora estética de la zona a tratar, también se consigue una mejora estética del resto de la silueta, al haber sido realizada la extracción del exceso de grasa en otras partes del cuerpo.
• Rápida recuperación.
• Cicatrices imperceptibles.
• Resultados estables y duraderos.
• Tacto totalmente natural. 

Preguntas Frecuentes

¿Qué cuidados postoperatorios tengo que seguir?
• Durante los primeros dos días, aplicar compresas frías en la zona tratada.
• Drenaje linfático muy suave en la zona tratada durante el primer mes.
• No realizar ejercicios físicos durante el primer mes.
• Hidratación cutánea
• Evitar la exposición solar durante el primer mes.

¿Puede aumentar esta intervención el riesgo de cáncer de mama?
La inyección de grasa purificada en el seno no modifica en absoluto el riesgo de cáncer de mama según los datos disponibles actualmente. Pueden aparecer calcificaciones benignas que en manso de un radiólogo experto y con un fonógrafo de calidad, son fácilmente distinguibles de las calcificaciones sospechosas por su forma y localización.

Pueden aparecer quistes oleosos, que son benignos, pero en ocasiones son palpables o pueden requerir una punción para evaluarse.
De todos modos y para evitar sorpresas innecesarias, se recomienda un control mamógrafo estricto los primeros años con al intención de documentar claramente la aparición de dichas imágenes y evitar confusiones en el futuro:

• Primera mamografía a los 9-12 meses de la intervención quirúrgica.
• Seguimiento cada 6 meses los 2 años posteriores a la primera mamografía.